Construye tu sueño. | Felipe Gonzalez Gervaso | Felipe Gonzalez Gervaso

 

Se dice que una persona sin un propósito, es una persona perdida. Como seres humanos, algo que nos hace llenarnos de satisfacción es el sentido del logro, pero muchas personas especialmente los más jóvenes, se ven frustrados por que no han podido hacer algo de su vida, no han logrado nada del cual sentirse orgullosos, esto es a que no han podido lograr sus sueños o bien, no han podido construir uno.

No siempre somos conscientes de nuestras habilidades y talentos con los que nacemos,

tal vez por la represión de padres autoritarios, o una mala experiencia que nos dejó una huella, a veces queremos obtener logros que la sociedad nos impone, pero solamente se podrá obtener la verdadera satisfacción cuando se trata de un sueño personal.

Siempre existe el caso clásico del niño que dibuja magistralmente o es talentoso en el fútbol, que aparentemente va perdiendo el interés en lo que mejor saber hacer porque alguien envidioso se burla, porque los padres dicen que los estudios son primero, que dibujar o jugar no les dejará nada en el futuro, en fin, son bombardeados por todas direcciones con rechazo y pesimismo, obligándolos no solo a abandonar, si no a ver de manera negativa lo único que adoraban hacer.

Muchos otros nunca han podido construir su propio sueño debido a que no tuvieron el apoyo suficiente para descubrir su talento, es el caso de muchos chicos de familias con escasos recursos quienes no tienen los medios, muchos de ellos son obligados a trabajar a temprana edad, o caso contrario, viven sobreprotegidos, estos niños crecen en un ambiente carente de motivación.

Pero no importa lo que haya sucedido en el pasado, cualquier momento es el correcto para darnos cuenta de que somos dueños de nuestra propia vida, y que las personas que logran sus sueños y metas no son diferentes como nosotros, pues muchos de ellos empezaron con nada y completamente solos, pero por el simple hecho de ser seres humanos, tenemos inteligencia, todos somos capaces de sentir y todos podemos tener la voluntad de lograr lo que nos propongamos. Solo es cuestión de reconocer que tenemos estas tres cualidades y que las podemos desarrollar y fortalecer como músculos.

Aunque aquello que nos motiva y nos gusta hacer suene tonto, con inteligencia, voluntad  y nuestras emociones, podemos lograr que sea un sueño de envidiar por los demás.

Tal  y como el caso de una joven quien se encontraba estudiando una carrera solo porque creía que le iba a dar más dinero, pero al no ser de su gusto se le hacía pesado y vivía emocionalmente desanimada, hasta que un día su profesor le preguntó a su clase: “Si el dinero no estuviera de por medio, ¿a qué se dedicarían?”, la chica contestó “trabajaría con caballos, los amo”, desde entonces, la chica motivada ideó cómo podría ganarse la vida haciendo lo que ama, varios años después, con voluntad y conocimientos, abrió una exitosa escuela de equitación del cual se sintió muy orgullosa cada día.

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