¿Emprender? Conócete y atrévete a cambiar | Felipe Gonzalez Gervaso

¿Emprender? Conócete y atrévete a cambiar

¿Emprender? Conócete y atrévete a cambiar. El ser humano posee un cuerpo bio-lógico y una mente psico-lógica que fusiona lo físico con lo mental, esto es capaz de convertirse en un hecho emocional, vivencial y experiencial, que se expresa a través del organismo.

Felipe González Gervaso, experto en motivación y autoayuda, sostiene que la educación interior, asumida como exploración de la experiencia humana, genera el conocimiento de sí mismo y a la vez permite la comprensión de las contradicciones que bloquean tu intención de cambio al momento de trasformar tu realidad.

         ¿En qué consiste la educación interior?

 

El proceso educativo se orienta por medio de métodos de exploración interior, que te permiten desarrollar la habilidad de elegir, la capacidad de pensar y la voluntad de hacer, cuyo potencial desarrolla la facultad de desempeñar actos coherentes en el futuro, aspecto que implica un proceso de aprendizaje personal y cultural en su totalidad. Hasta el momento, la educación interior ha sido un privilegio de las religiones y esta circunstancia la hace ignorada y olvidada por muchos investigadores.

 

En ese sentido, la educación interior comprende esencialmente el desarrollo de tu función intelectual y emocional, con la que se fundamenta tu intencionalidad, la integración del pensar con el querer hacer, así como la coherencia entre tu pensar y sentir.

 

Por lo tanto, el especialista Felipe González Gervaso indica que desde ese proceso, el acto de pensar, la voluntad para elegir y el talento para interactuar, se manifiestan en una sola aptitud: la habilidad que desarrollas para responder al mundo que te rodea.

Educa tu yo interno

 

Educar tu mundo interior, implica que tener las herramientas necesarias para que puedas desarrollar la capacidad para ser tú mismo. Este aspecto conduce a afirmar que esa forma de aprendizaje conlleva a diversos modos de ser mejor, mediante el desarrollo de la capacidad del ser.

 

Cuando un ser humano se conoce a sí mismo, surge la autoimagen positiva, la práctica de los valores, la autenticidad personal y la coherencia en las acciones. De esa manera, la educación interior colabora en el desarrollo personal, que elimina por completo sentimientos de culpa, tristezas, desesperanzas, engaños y crea un ambiente de amor propio, así como de aceptación de todo lo que le rodea y lo que lo construye.

 

La práctica de la educación interior suprime el sufrimiento y las contradicciones del ser humano, para formar criterios de madurez y evolución. Teniendo en cuenta los argumentos de nuestro experto Felipe González Gervaso, ésta no prohíbe ni obliga a nada, sino que mantiene el respeto por los demás, enseña el autoconocimiento y prepara a las personas para establecer condiciones de vida similares entre todos.

 

Imágenes: Pixabay.com

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