Éxito: Despierta en los demás un deseo vehemente. | Felipe Gonzalez Gervaso

Con frecuencia, nos vemos en la necesidad de influir en los demás ya sea para trabajar en equipo, lograr un objetivo o hacer llegar nuestro mensaje, pero muchas veces nos encontramos con obstáculos como la falta de interés y de confianza en lo que proponemos a los demás.  La única manera de poder captar su atención, de persuadirlos y convencerlos de seguir un objetivo, es despertando un gran deseo en ellos.

Como líderes,

es importante no forzar nuestros objetivos particulares en las demás personas, después de todo, todos hacemos algo para obtener un beneficio propio y no “para hacerle el trabajo gratis” a otro,  por eso una de las maneras para generar el deseo de colaborar en nuestros proyectos u objetivos es incluyéndolos en ellos, de manera de que se vean reflejados en ellos y las ganancias que obtendrían de colaborar contigo.

Y esto es aplicable en cualquier situación de nuestra vida, incluso las más cotidianas, por ejemplo, el caso más clásico es cuando un padre llega cansado del trabajo y lo único en lo que puede pensar en ver la televisión disfrutando de zapatillas y un refresco, pero está demasiado cansado para ir a comprar a la tienda de la esquina, entonces llama al hijo y le dice que vaya a comprarlos, el hijo lo mira con una cara muy desanimada hasta que el padre le dice “y cómprate lo que quieras con el cambio”, al ver el hijo que obtendrá también una ganancia al ir por el mandado, el niño se va corriendo emocionado pensando en lo que comprará para él mismo.

 

Otro caso común en las empresas, es el sistema de recompensas a los trabajadores, ¿quién no ha visto en algún establecimiento un cuadro con la foto del empleado del mes?, de esta manera un jefe puede lograr que sus empleados se vean motivados a hacer un trabajo más pulcro y puntal  cuando ellos ven un beneficio en hacerlo, ya sea con nombramientos o agregándole un bono a su sueldo.

 

Suenan sencillos estos ejemplos, pero a veces puede ser difícil visualizar esos ejemplos en nuestra situación en particular, pero todo es cuestión de tener empatía, es decir, saber ponerse en el lugar del otro, tratar de comprender lo que sienten, lo que piensan y lo que necesitan imaginándonos que estamos en sus zapatos.

¿Si yo fuese el empleado de mi compañía y no el jefe, que quisiera que hiciera él por mí?

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Sí yo fuese mi hijo y tuviera su misma edad,  ¿qué me motivaría a ordenar mi habitación?.

Si yo fuese parte del público de la conferencia, ¿qué quisiera escuchar o ver de la persona que está hablando al frente?, cuestiones como estas nos ayudarán a tener otro punto de vista de nosotros mismos y nos ayudará a mejorar la manera en la que hacemos las cosas.

 

Muchas veces, se emplean sondeos, charlas casuales, entrevistas, observaciones de campo, la empatía y otras herramientas para conocer a las personas, la recomendación es: hazte de todos los medios para poder despertar un deseo en  los demás.

 

Espero que te ayude: Felipe González Gervaso

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