Tú sabes que puedes tener lo que quieres si en verdad lo quieres. | Felipe Gonzalez Gervaso | Felipe Gonzalez Gervaso

 

Como bien dicen por ahí, querer es poder, aunque no necesariamente se logra poder hacer algo en el 100% de los intentos, el simple hecho de realmente quererlo y desearlo es un factor que puede determinar en el resultado final.

La diferencia entre hacer las cosas queriendo y hacer las cosas como no queriendo, es la magnitud de esfuerzo que se destina al logro de nuestros objetivos. Aquella persona que hace las cosas con gusto, con determinación y voluntad generalmente logra su objetivo, con esto no quiero decir que con el simple hecho de querer algo, las cosas se darán como por arte de magia, si no que aumenta las probabilidades de éxito al no abandonar en medio del camino, o a ser perseverantes a pesar de los obstáculos.

Muchas personas famosas por sus logros, no solo tuvieron la determinación de querer hacer lo que se proponían, si no que esa motivación los ayudó a seguir adelante incluso cuando parecía que todas las puertas que tocaran se cerraban frente a su narices, incluso muchas veces terminaron haciendo cosas que no querían, pero  como escalón para poder llegar su objetivo final.

Cuando alguien tiene que haces una cosa por obligación y reamente no tiene ganas de hacerlo, de repente miles de obstáculos surgen de la nada, muchos de estos inventados por la misma mente de la persona. Por ejemplo, muchos grupos de amigos tardan mucho tiempo en volverse a reunir porque realmente no tienen ganas de hacerlo, cae una lluvia de pretextos para excusarse, pero si al mismo tiempo las chicas que les gustan los llaman, salen disparados por la puerta en su encuentro. Existe una motivación y de repente pueden hacer lo que sea.

Aunque  el querer es un aspecto que solo existe en nuestra mente, esta tiene poder tal de motivarnos a movernos, que nosotros mismos hacemos las cosas que pasen. No siempre se necesita tener dinero para lograr lo que nos proponemos, como es el caso del joven que se dedicaba a la herrería en una zona marginal donde no había más que tierra árida, basura y pobreza, él perdió un brazo y para cualquier persona eso ya sería suficiente para fracasar en la vida, pero este muchacho sin un centavo en el bolsillo, quiso seguir trabajando para sacar a su familia de la pobreza, y con lo que sabía de su labor, recogió de la basura toda clase de artefactos y terminó haciendo un brazo electrónico que ha podido usar con éxito y ahora usa para seguir trabajando en pequeño negocio.

Una vez que encuentres tu motivación, no la dejes ir, no caigas en la trampa de la rutina, los miedos idealizados y lo cotidiano que destruyen sueños y metas. El querer hacer algo es el combustible, el impulso que todas las personas necesitan y no todos tienen para poder lograr cosas, aunque sean lograr un pequeño proyecto personal o llegar a ese objetivo empresarial, no hay que olvidar que solo el que quiere, puede.

 

Espero que te ayude: Felipe González Gervaso

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