¿Cuándo debo cambiar mis planes? | Felipe Gonzalez Gervaso

¿Cuándo debo cambiar mis planes?

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Una de las preguntas que más nos hacemos los seres humanos es ¿Cuándo debo cambiar mis planes? Ya que la mayoría nos aferramos a un sueño o a una meta, y se nos hace difícil descifrar, cuando es la hora de cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Motivo por el cual, he decidido redactar este artículo, dedicado especialmente para aquellas personas que en este momento se encuentran en esta incertidumbre. Así que, los invito para que sigan leyendo y le saquen provecho a la información.

Por consiguiente, cuando emprendes en un nuevo camino, luchas por cumplir con tus objetivos y alcanzar tú meta, pero posiblemente te consigas con obstáculos en el camino, y no por ello debes abandonar tu proyecto.

Es importante que sepas, que la única manera de que digas “voy a cambiar mis planes”, es porque realmente, esto te está afectando a ti, e incluso le está haciendo daño a otras personas. Así como también, puede ser porque ese plan ya no funcione, o simplemente ahora tienes un plan mejor.

Por ejemplo, el plan que estas llevando a cabo afecta tu estado emocional. Bien sea, porque te genera un constante estrés o una melancolía cotidiana. Así como también, te causa una inestabilidad emocional que llega a afectar tu vida personal.

Sin embargo, debes aprender a manejar este tipo de emociones, como en el caso de los médicos, quienes día a día luchan por preservar la salud de sus pacientes, pero a veces les toca presenciar el fallecimiento de alguno.

La idea no es que seas una persona insensible, sino que aprender a manejar tus emociones. Pero si notas que definitivamente tus planes afectan tu estado emocional, entonces, es allí donde deber decir “debo cambiar mis planes”.

Del mismo modo, es importante que analices si tus planes afectan tu integridad física. Por ejemplo, en aquellos casos en los que ni si quiera te da tiempo de comer, lo cual, podría provocarte una gastritis.

Así como también, esas labores en las que debes levantar mucho peso, lo cual, podría provocarte una hernia discal. Otro ejemplo podría ser, que estas embarazada y trabajas realizando movimientos de alto impacto o con radiaciones, y esto coloca en riesgo tu embarazo.

Así como estos, existen muchos más ejemplos, pero cada caso se debe individualizar. Lo importante es que tus planes no coloquen en riesgo tu integridad física, ni la de otras personas. Si esto es así, es hora de decir “debo cambiar mis planes”.

Por otro lado, es importante que coloques todo en una balanza, porque si uno de tus planes entorpece el avance del otro, debes posponerlo o cambiarlo. Como en el ejemplo anterior, quizá tu plan sea permanecer en tu trabajo, pero también ser madre, y en este caso, tu plan de ser madre prevalece sobre tu trabajo.

En conclusión, si tus planes te afectan emocional o físicamente, a ti o a otras personas. No te sientes cómodo con ello o no eres feliz. Te has estancado en ese plan y no te deja avanzar y seguir emprendiendo, o aparece un mejor plan. Es momento de decir “debo cambiar mis planes”.

 

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